El Titanic era insumergible. El Costa Concordia nunca volcaría… Por eso, sí, los barcos pueden naufragar.
Sin embargo, dado que normalmente navegamos por las tranquilas y protegidas aguas del río Tajo y no en mar abierto, esa probabilidad es aún menor. El riesgo de que el barco vuelque o se hunda es prácticamente nulo. Nuestros veleros y catamaranes están construidos con quillas y/o cascos que garantizan una gran estabilidad, y están diseñados para soportar las condiciones del mar.